Molino de la Zarza
Historia Feria de Baena

Evolucion Feria Real, Baena

Feria Real desde la edad media hasta nuestros días.

Durante los días del 4 al 7 del mes de octubre, e incluso antes. Baena ofrece un inmejorable ambiente en su Feria Real y un atractivo programa de asueto y diversión en las postrimerías del calendario ferial andaluz.

Estos festejos tuvieron sus antecedentes en la feria que esta población celebraba a mediados de la centuria del cuatrocientos, con carácter anual, y que se desarrollaba entre los días de Santiago y de la Asunción de la virgen. El lugar de emplazamiento de la misma era, en  1497, “desde la torre nueva que es cerca de la carnecería de la plaza hasta la tienda de la ferrería de Coria que es frente a la casa del ballestero “.Se extendía desde la calle Toledana para continuar por la parte baja de San Juan y la Cava. En la carrera de la Puerta de la villa se instalaba una tienda para el alguacil mayor, persona encargada de legalizar cuantas operaciones económicas se efectuaran y que tuvieran una cierta importancia. El recinto ferial se acotaba con cuerdas y en la zona de la Cañada actualmente calle Frailes, mataderillo, velilla baja y otras más, se ubicaba el mercado de ganados.

Aquellos vecinos que vivían en el propio recinto ferial quedaban obligados todas las noches a encender candiles que alumbraban las calles del entorno, quedando autorizados para que pudieran recibir a forasteros en sus casas.

Esta feria alcanzó un notable auge a lo largo de la centuria del quinientos, iniciando más tarde un declive a comienzos del siglo XVII. En 1626, el cabildo de la ciudad acuerda que la nueva feria se celebrara en la primera quincena del mes de septiembre, y un año más tarde se establece una feria franca, variándose el lugar de la celebración, que ahora tendría como escenario la zona de la plaza baja, calle Llana y San Bartolomé, llevándose el mercado de ganados a la Dehesilla de San Blas.

Horcas Gálvez señala que “es en 1636 cuando comenzó a regir el acuerdo adoptado por el Cabildo por el que la feria se quedaba reducida a ocho días, que abarcaría desde el día de nuestra señora de Guadalupe hasta el día de la santa cruz ( 8-14 de septiembre) “.

En la centuria dieciochesca , en 1794 se le concede el carácter de real adjudicando por cedula a   la villa la celebración de una nueva feria que debía tener lugar entre los días  4  y 8 de octubre, ubicándose el recinto en la plaza del Coso, Calzada, Llanos de San Blas , etc.. Tal vez esta reducción en las fechas se debiera, como apunta Horcas Gálvez, “a la decadencia, o acaso a la desaparición de la anterior feria, siendo una de las consecuencias del cambio, el aumento del número de animales que afluían a la misma al ser uno de los últimos mercados de ganado que se celebran en la región…”

En 1813 la feria no se celebró por la existencia de un brote de peste equina en las zonas del campo de Gibraltar, debiendo extremarse la vigilancia por parte de los alcaldes del barrio para que no se propagara la epidemia.

En épocas  diferentes esta feria dejo de celebrarse aunque así vino haciéndose hasta que en 1818, se establecen algunas innovaciones en ella, a instancia del síndico personero, para evitar que en la misma se produjeran aglomeraciones y bullicios de gente en la calzada, por lo que se dispuso que las tiendas que se instalaran de platería, paños finos y lienzos  se situaran en la plaza del Coso, mientras que las de juguetes, frutas y otras se llevaran hasta la plazuela del Rincón, quedando reservada para los puestos de buñuelos el entorno del convento de Guadalupe.

Las casetas de finales del siglo pasado se realizaban con toldos, adjudicándose su utilización por la comisión de festejos tras el pago de un cano prefijado.

En el primer cuarto de la actual centuria, en 1915, se presentó un anteproyecto para trasladar la feria de mayo, en el que se pensaba instalar un mercado de utillaje agrícola, de cerámica o de otras producciones comarcales, aunque este proyecto más tarde quedó en el olvido.

En los años cuarenta esta celebración aún contaba con un importante mercado ganadero. En 1935, el programa junto al mercado ganadero, incluía diana, concurso de cucaña y “música variada de discos, ampliada mediante altavoces gigantes colocados en el real de la feria”. En esos años aun se conservaba la costumbre del fereo o de los regalos feriales, que solían intercambiarse las familias y amigos y que simbolizaban el ambiente de convivencia y afecto  reinante entre ellos. Un ritual que siempre culminaba con la degustación del chocolate en las buñolerías del real.

En 1985, en sesión celebrada el día 30 de agosto, la Corporación de la ciudad acuerda “con vistas a revitalizar nuestra Feria Real de octubre, que la misma, en lo sucesivo se inicie en el miércoles más próximo al día cuatro de dicho mes, con lo que se conseguiría que esta festividad finalizara siempre en sábado”. Dos años más tarde, aconsejan trasladarla al miércoles más próximo al día primero del mes de octubre, decisión que aun se mantiene vigente.

Actualmente, el comercio es el eslabón que une la Feria Real con la que se celebraran antaño, ya que en la misma tiene lugar una Expo-Baena que es el gran escaparate de la economía comarcal. Con esta feria de Muestras Multisectorial, diversas instituciones y entidades pretenden mostrar los productos elaborados en la  comarca.

Con un presupuesto considerable se efectúa una programación de actos en los que se pretende que los vecinos olviden por unos días sus problemas cotidianos. Actos que incluyen pasacalles de gigantes y cabezudos, concursos diversos, tirada al plato y de pichón, exposiciones, teatro popular, en las casetas del recinto ferial, que se instalan junto al parque Ramón Santaella.

Texto recogido del libro FIESTAS POPULARES DE CORDOBA por José Cobos Ruiz de Adana y Francisco Luque-Romero Albornoz y editado por diario CORDOBA y ENRESA.

 

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